Franco Parisi

Perfil político

Franco Parisi

1967 - presente · Economista, secretario general del Partido de la Gente y excandidato presidencial · Chile · Certeza alta

Conservadurismo Derecha Autoritaria

Franco Parisi (Santiago, 1967) es el economista de televisión que convirtió su fama de divulgador en el vehículo político más disruptivo de la década chilena. Cuarto en 2013 y tercero en 2021 y 2025, en noviembre de 2025 alcanzó un 19,71% que ganó las cuatro regiones del extremo norte y arrastró catorce diputados al Congreso sin coalición ni padrinos. Su fórmula combina tecnocracia económica, discurso antielite y propuestas de mano dura como los barcos cárcel o minar la frontera norte, dirigidas a una clase media periférica que desconfía por igual de la izquierda y de la derecha tradicional. Esa misma trayectoria carga con la campaña de 2021 hecha por Zoom desde Alabama mientras pesaba sobre él una orden de arraigo por una deuda de pensión alimenticia de unos 207 millones de pesos, y con un partido de directivas rotativas, fugas masivas y rendiciones de campaña rechazadas por el Servel.

¿Franco Parisi es de izquierda o derecha?

Franco Parisi es de derecha, aunque de una derecha populista y poco doctrinaria, ubicada más bien en el centroderecha con acentos duros en orden público y migración. En economía privilegia la empresa privada, la competencia y un Estado más reducido, con recortes de gasto, fusiones ministeriales y críticas al financiamiento público de varias instituciones. A la vez busca sostener una veta popular con rebajas tributarias al consumo básico y medidas de alivio directo, lo que lo separa de una derecha más ortodoxa. Su conducta política reciente refuerza esa ubicación: pese a presentarse como centrista, su partido terminó siendo clave para reformas impulsadas por la derecha gobernante.

En lo social no encaja en el conservadurismo clásico, porque evita convertir la agenda valórica en su bandera principal y mezcla señales contradictorias. Pero donde su perfil se vuelve más nítido es en autoridad y nacionalismo: propone respuestas de mano dura frente al delito, recortes al enfoque de derechos humanos y una política fronteriza de disuasión física frente a la migración irregular. Ese combo lo deja claramente a la derecha del centro. No se parece del todo a la derecha tradicional chilena, porque combina tecnocracia económica, discurso antisistema y apelación directa al malestar ciudadano, pero tampoco hay base seria para ubicarlo en la izquierda.

Posición por eje político

-100 / +100
Económico +45 · Derecha moderada
Izquierda Derecha

Ingeniero comercial con un doctorado en administración de empresas por la Universidad de Georgia, Parisi defiende la competencia y la empresa privada antes que la intervención estatal: su programa de 2025 propone fusionar ministerios (Vivienda con Bienes Nacionales, Mujer con Desarrollo Social, Minería con Energía), topar los sueldos públicos en cinco millones de pesos, por debajo del nivel presidencial, terminar con el financiamiento estatal de TVN, del INDH y de las fundaciones políticas, y trasladar servicios del Estado a regiones, incluida la casa matriz de Codelco a Calama. Al mismo tiempo su ancla es tributaria y popular: eliminar el IVA a medicamentos y libros, rebajarlo en alimentos, cuentas básicas, internet y servicios funerarios, y rechazar nuevos retiros de las AFP pero admitir autopréstamos transitorios topados en el 25% del ahorro para comprar vivienda. En el Congreso de 2026 esa mezcla terminó en apoyo al gobierno de Kast: aunque en julio declaró que el PDG está construyendo un partido de centro y descartó sumarse al oficialismo, en agosto entregó los votos decisivos de la megarreforma económica, igual que antes había respaldado la acusación constitucional contra Nicolás Grau, lo que llevó a columnistas a describir al partido como auxiliar del gobierno más que como bisagra. La contradicción de fondo es doble: su retórica contra la colusión y los abusos empresariales no se traduce en un programa que altere la estructura de mercado que denuncia, y su propio historial financiero pesa, porque el Servel le rechazó gastos de campaña en 2014 por ítems como corbatas Hugo Boss, ropa interior, calcetines y zapatos, y en diciembre de 2021 investigó transferencias irregulares hacia cuentas personales de su entorno. Queda a la derecha del centro, más populista que la ortodoxia fiscal de Matthei y muy lejos del ajuste radical de Milei.

Social +15 · Centro social
Progresista Conservador

Parisi construyó su identidad esquivando la agenda valórica: no lidera cruzadas contra el aborto ni el matrimonio igualitario, y tampoco los defiende, porque su promesa es el bolsillo y la seguridad. El programa de 2025 refleja esa mezcla desordenada: propone buzones para bebés al modelo surcoreano, un guiño a los sectores contrarios al aborto, y castración química como pena accesoria para agresores sexuales, pero también educación sexual desde cuarto básico, de manera gradual y respetando la infancia, y cuotas femeninas altísimas, con un 80% de mujeres en cargos directivos de los servicios públicos, un 85% en el INE y un 80% en Metro, TVN y Transantiago. Su electorado, concentrado en el norte minero y en las periferias urbanas, es culturalmente duro en delincuencia y migración pero bastante indiferente a los debates morales que ocupan a la elite santiaguina, y él lo lee con precisión. La crítica evidente es que esa ambigüedad parece táctica más que convicción, y que el discurso de cuotas femeninas convive mal con su biografía: salió de Texas Tech y de la Universidad de Alabama en 2016 en medio de denuncias de acoso que negó y que nunca derivaron en condena, y mantuvo durante años una deuda de pensión alimenticia que solo reconoció en un acuerdo de diciembre de 2022. Queda apenas del lado conservador del centro, lejos de la nitidez valórica de Kast.

Autoridad +50 · Autoritario moderado
Libertario Autoritario

El catálogo de seguridad de Parisi es de mano dura sin matices: barcos cárcel fondeados a ochenta millas de la costa para entre trescientos y quinientos reos de alta peligrosidad que pagarían su propia reclusión, una policía municipal armada de cinco mil efectivos con presupuesto inicial de ciento cincuenta mil millones de pesos, trabajo penitenciario obligatorio, castración química como pena accesoria y el fin del financiamiento estatal al Instituto Nacional de Derechos Humanos. En septiembre de 2025 llevó esa lógica a la frontera con una frase que resume el método, si hay que poner minas voy a poner minas, y en marzo de 2026 su bancada emplazó al gobierno de Kast a evaluar la viabilidad técnica de instalar minas antitanque en el norte. Del otro lado hay un contrapeso real: no propone refundar las instituciones ni concentrar poder en La Moneda, insiste en que está construyendo un partido de centro, y en el balotaje de diciembre de 2025 no endosó a nadie, después de una consulta interna en que el 78% de sus militantes se pronunció por el voto nulo o blanco. La hipocresía está puertas adentro, porque el partido que promete devolver el poder a la gente vio sus elecciones internas de abril de 2026 impugnadas por su propio tribunal supremo y el caso escaló al Tribunal Calificador de Elecciones, perdió a su presidente Rodrigo Vattuone por renuncia en pleno año legislativo, y ya había visto a los seis diputados electos en 2021 abandonar la tienda antes de agosto de 2024. Queda en terreno autoritario moderado, cerca de Kast en lo punitivo pero sin su proyecto de orden institucional.

Nacionalismo +60 · Nacionalista moderado
Globalista Nacionalista

La frontera es el eje más nítido de su plataforma: ganó las cuatro regiones del extremo norte en noviembre de 2025 y su respuesta a la migración irregular es la disuasión física antes que la gestión, con el argumento de que tiene que haber consecuencias de entrar ilegalmente a Chile. En septiembre de 2025 reforzó públicamente la idea de minar el paso fronterizo, y en marzo de 2026 la bancada del PDG la llevó al gobierno de Kast pidiendo evaluar el impacto técnico, presupuestario y operativo de instalar minas antitanque; su programa de ese ciclo suma además el fin de los aportes chilenos a organismos internacionales. Es un nacionalismo de perímetro más que de proyecto, porque no propone salir de tratados comerciales ni cuestionar la apertura económica que como economista defiende, y su prioridad declarada sigue siendo el crimen organizado y no la soberanía en abstracto. La hipocresía es difícil de esquivar: quien exige que los demás cumplan las reglas de ingreso hizo su campaña presidencial de 2021 completa desde Alabama sin pisar Chile, bajo una orden de arraigo vigente desde agosto de 2020 por deuda de pensión alimenticia, y llegó a afirmar que había pedido asilo político en Estados Unidos porque en Chile no había democracia. Se sitúa claramente en el campo nacionalista, algo por debajo de Kast y muy por encima de Matthei.

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