Política por país
Mapa Político de Venezuela
623 personas de VENEZUELA han hecho el test
Figuras públicas venezolano/as posicionadas en 4 ejes políticos. Descubre dónde encajas en el espectro político de Venezuela.
Hacer el test políticoCómo se distribuye Venezuela
Basado en 623 respuestas DESDE JUNIO DE 2026 · Una lectura del grupo que ha hecho el test desde Venezuela, no una encuesta representativa del país
Quienes han hecho el test desde Venezuela muestran un temperamento político que navega con cautela entre la búsqueda de equilibrio y la desconfianza hacia extremos rígidos. Este grupo parece valorar una convivencia social donde la libertad individual y la justicia social puedan coexistir sin que la autoridad se imponga de manera opresiva, aunque tampoco reniegan de un cierto orden que garantice estabilidad. La atención está puesta en mantener una economía que funcione sin sacrificar demasiado la cohesión social ni el respeto a la diversidad de ideas, mientras que la identidad nacional se percibe como un punto de encuentro flexible, no como una muralla infranqueable. En conjunto, encarnan el perfil de quienes anhelan un terreno común, con debates vivos pero sin fracturas que los dividan irremediablemente.
Económico
PROMEDIO −8 · CENTROSocial
PROMEDIO −12 · CENTROAutoridad
PROMEDIO −15 · CENTRONacionalismo
PROMEDIO +6 · CENTROCómo ha cambiado Venezuela
Promedio mensual por eje desde que hay registro
Económico
DESDE JUNIO DE 2026: ↓ HACIA IZQUIERDA · ESCALA −13 A +5Social
DESDE JUNIO DE 2026: ↓ HACIA PROGRESISTA · ESCALA −17 A +5Autoridad
DESDE JUNIO DE 2026: → SIN CAMBIO · ESCALA −20 A +5Nacionalismo
DESDE JUNIO DE 2026: ↑ HACIA NACIONALISTA · ESCALA −5 A +11Barómetro
Recibe el barómetro de Venezuela
Datos nuevos, figuras y tendencias por país. Nunca conectamos tu correo con tus respuestas, y tenemos una política de privacidad estricta.
Barómetro
¡Listo!
Revisa tu correo para confirmar tu suscripción.
Panorama político de Venezuela
Venezuela sigue siendo, en la práctica, una autocracia que usa la forma electoral como fachada de legitimidad, aunque desde 2026 atraviesa una transición negociada bajo presión de Estados Unidos. Hugo Chávez llegó al poder en 1999 con un mandato real de reforma: la Venezuela de los 40 años anteriores había sido una democracia bipartidista (AD-Copei) marcada por la corrupción, la dependencia del petróleo y la exclusión de amplios sectores de la población. El "puntofijismo" (el pacto político de 1958 que repartía el poder entre los dos partidos) estaba agotado cuando Chávez irrumpió con el discurso bolivariano y el apoyo de los más pobres.
Lo que vino después es objeto de debate, pero los hechos son claros. El chavismo controla las instituciones del Estado: Tribunal Supremo de Justicia, Consejo Nacional Electoral, Asamblea Nacional, fuerzas militares y policiales, medios de comunicación. Ni la salida forzada de Maduro en 2026 cambió ese mapa, y por eso la renovación del árbitro electoral y del Tribunal Supremo es el corazón de la negociación abierta: en agosto de 2026, gobierno y oposición acordaron cambiar a todos los magistrados del Tribunal Supremo. La oposición política ha sido sistemáticamente perseguida: candidatos inhabilitados, presos, exiliados. Las elecciones se celebran, pero con condiciones que hacen imposible una competencia genuina.
El petróleo explica todo. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo. Durante los años de auge (2000-2013), el chavismo financió programas sociales masivos (las "misiones"), redujo la pobreza y construyó una base electoral sólida. Pero la caída del precio del petróleo desde 2014 y la destrucción de PDVSA (la empresa estatal petrolera, que fue politizada y vaciada de técnicos competentes) generaron una crisis sin precedentes: hiperinflación, escasez de alimentos y medicamentos, colapso de los servicios públicos. El PIB cayó más del 80% entre 2013 y 2021, y aunque el restablecimiento de relaciones con Washington en 2026 reabrió la expectativa de inversión extranjera, recuperar la producción tomará años.
La migración venezolana es la mayor crisis migratoria de la historia latinoamericana. Más de 7 millones de venezolanos viven fuera del país: en Colombia, Perú, Chile, España, Estados Unidos. Esta diáspora tiene implicaciones políticas: vota contra el chavismo en la medida en que puede, financia a familiares que quedan en Venezuela y presiona a los gobiernos receptores. En Colombia y Perú la migración venezolana se ha convertido en tema político interno.
En 2024, Nicolás Maduro fue declarado "ganador" de las elecciones presidenciales en condiciones de fraude masivo documentado. Edmundo González (candidato opositor) y María Corina Machado (su principal estratega) presentaron actas que mostraban un resultado distinto, y la comunidad internacional mayoritariamente no reconoció la reelección. El régimen se sostuvo con represión y en 2025 barrió las parlamentarias, las regionales y las municipales gracias al boicot del principal bloque opositor y a una abstención masiva: el CNE reportó más del 42% de participación en las parlamentarias de mayo, pero los cálculos independientes la ubicaron entre el 13% y el 26%. El desenlace no llegó por las urnas: el 3 de enero de 2026, una operación militar estadounidense capturó a Maduro y a Cilia Flores, hoy presos en Nueva York y procesados por narcotráfico (a él se le acusa además de narcoterrorismo). El Tribunal Supremo encargó la Presidencia a Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, que en marzo restableció relaciones con Washington y obtuvo su reconocimiento, y que desde entonces firmó una ley de amnistía, excarceló presos políticos y se sentó a negociar con la oposición. Machado, Premio Nobel de la Paz 2025, salió clandestinamente del país en diciembre de ese año y dirige la presión desde el exilio.
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no es solo un aparato de seguridad: es un actor económico. Altos mandos controlan empresas, concesiones de importación, puertos y aduanas. Esa participación económica crea incentivos materiales para defender el statu quo, lo que explica por qué la transición democrática no depende solo de elecciones: hay contratos, concesiones y redes de corrupción que sostienen materialmente a quienes gobiernan. La "boliburguesía" (élite empresarial chavista) complementa este sistema, beneficiándose de divisas preferenciales, licitaciones dirigidas y acceso exclusivo a negocios con el Estado. Esa cúpula militar no cayó con Maduro, y sigue siendo el actor con más poder de veto sobre cualquier elección realmente competitiva.
Próximas elecciones en Venezuela
Fecha
28/07/2030
Tipo
Elecciones presidenciales (calendario constitucional, sin convocatoria)
Venezuela no tiene ninguna elección nacional convocada: el Consejo Nacional Electoral no ha publicado cronograma, y la fecha que aparece aquí es la del calendario constitucional (el período presidencial 2025-2031 termina el 10 de enero de 2031, así que la elección ordinaria corresponde a 2030), no una convocatoria. Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, cualquier adelanto depende de la mesa de diálogo que gobierno y oposición abrieron en junio de 2026 con Estados Unidos de por medio: allí se acordó en agosto renovar a todos los magistrados del Tribunal Supremo, mientras avanzan las excarcelaciones y siguen pendientes el nuevo árbitro electoral y las garantías para que los inhabilitados puedan competir. Delcy Rodríguez sostiene que habrá elecciones pero que la fecha saldrá del diálogo, y Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, descartó a comienzos de 2026 que fueran inmediatas. María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025 y fuera del país desde diciembre de ese año, ya anunció que volverá a postularse y exige autoridades electorales imparciales antes de aceptar cualquier convocatoria.
Preguntas frecuentes
El chavismo es el movimiento político fundado por Hugo Chávez que combina bolivarianismo (referencia a Simón Bolívar), socialismo del siglo XXI, antinorteamericanismo y clientelismo petrolero. Se sostuvo más de dos décadas por tres razones: controlaba las Fuerzas Armadas (cuya lealtad se compraba con privilegios y participación en negocios ilícitos), tenía un aparato de represión eficiente (colectivos, SEBIN, FAES) y fragmentó a la oposición sistemáticamente. Al final no lo sacaron ni las urnas ni la crisis: a Nicolás Maduro lo capturó una operación militar estadounidense el 3 de enero de 2026 y hoy espera juicio en Nueva York por narcoterrorismo y narcotráfico. Pero el aparato no cayó con él: Delcy Rodríguez quedó como presidenta encargada y el chavismo conserva el Consejo Nacional Electoral y la Asamblea Nacional mientras negocia los términos de una transición, con la renovación completa del Tribunal Supremo ya pactada en agosto de 2026.
Venezuela tuvo décadas de prosperidad relativa gracias al petróleo (tiene las mayores reservas del mundo). El problema es que el chavismo no diversificó la economía y además destruyó PDVSA, la empresa estatal petrolera, llenándola de cuadros políticos leales en lugar de técnicos competentes. Cuando el precio del petróleo cayó desde 2014, no había con qué sustituir los ingresos. A eso se sumaron los controles de cambio, la expropiación de empresas privadas, la hiperinflación generada por emitir dinero sin respaldo y las sanciones internacionales. El resultado fue el colapso del PIB en más del 80% en menos de una década.
Más de 7 millones de venezolanos (más del 20% de la población) viven fuera del país, en la mayor diáspora de la historia latinoamericana. La mayoría están en Colombia (más de 2 millones), Perú, Chile, España, Ecuador y Estados Unidos. Esta migración masiva tiene implicaciones políticas directas: es una presión permanente sobre el gobierno de Caracas, un tema político interno en los países receptores (inmigración, empleo), y una base electoral antichavista que vota en embajadas cuando puede. La diáspora también envía remesas que son la principal fuente de divisas para muchas familias venezolanas, y su eventual retorno es una de las grandes incógnitas del proceso abierto en 2026.
Hay oposición, y desde agosto de 2026 se sienta a negociar cara a cara con el gobierno encargado, pero sigue operando en condiciones adversas. María Corina Machado es la líder más visible: inhabilitada para cargos públicos por el chavismo, Premio Nobel de la Paz en 2025 y fuera del país desde diciembre de ese año, cuando salió clandestinamente rumbo a Curazao. Edmundo González fue el candidato presidencial en 2024 y las actas que recogieron los testigos opositores mostraban que había ganado con holgura. En 2025 el bloque opositor mayoritario boicoteó las parlamentarias, las regionales y las municipales, y el chavismo se quedó con casi todos los cargos con una participación que los cálculos independientes ubicaron muy por debajo del 42% que reportó el CNE. Hoy la discusión es otra: Machado anunció que volverá a postularse y exige autoridades electorales imparciales y garantías de competencia antes de aceptar cualquier convocatoria.
Venezuela afecta a toda la región de múltiples formas. La diáspora venezolana en Colombia, Perú, Chile y Ecuador se convirtió en tema político interno en esos países: fuente de tensiones sociales, laborales y xenofobia, y argumento de campaña en las elecciones de 2025 y 2026. El chavismo apoyó durante años a movimientos afines y mantuvo vínculos con grupos irregulares en la frontera colombiana. La crisis venezolana también dividió a los gobiernos latinoamericanos: a los de izquierda les costaba condenar abiertamente al chavismo, y el giro a la derecha de Chile, Colombia y Perú en 2026 dejó a Caracas con muchos menos aliados. Tras la captura de Maduro y el restablecimiento de relaciones entre Caracas y Washington en marzo de 2026, el debate regional cambió de eje: ya no es cómo presionar al régimen, sino qué exigirle a la transición y qué hacer si millones de migrantes deciden volver.
El test mide posiciones ideológicas, y en Venezuela el chavismo tiene una posición clara en los 4 ejes: izquierda económica (estatismo, anti-mercado), conservador social (en muchos aspectos, pese a la retórica progresista), autoritario (control total de instituciones) y nacionalista (bolivarianismo, anti-imperialismo). La oposición venezolana, en cambio, es amplia y heterogénea: va desde liberales de derecha hasta exizquierdistas anti-Maduro. El test ayuda a ver que el antichavismo no es una ideología sino una postura contra el régimen que une a personas de muy distintas posiciones.
La FANB controla una parte importante de la economía: empresas, importaciones, concesiones y puestos en puertos y fronteras. Eso les da incentivos económicos concretos para sostener el statu quo. La caída de Maduro en 2026 no tocó ese entramado: la cúpula militar quedó en su sitio y hoy tiene poder de veto sobre el ritmo de la transición. Cualquier salida electoral creíble tiene que incluir acuerdos con esos mandos que protejan o desmonten sus intereses económicos, no solo concesiones políticas formales. Mientras tengan más que ganar quedándose que yéndose, la transición seguirá siendo lenta y reversible.
Partidos políticos de Venezuela
4 PARTIDOSPartido Socialista Unido de Venezuela
PSUVSocialismo del siglo XXI / Chavismo
El PSUV es el partido del chavismo, fundado por Hugo Chávez en 2007 para unificar los movimientos que le apoyaban. Es el partido gobernante desde entonces, controlando todas las instituciones del Estado. Su ideología combina bolivarianismo, socialismo del siglo XXI, antinorteamericanismo y estatismo económico. En la práctica, el PSUV no es un partido competitivo en sentido democrático sino el aparato del Estado-partido. Nicolás Maduro lo controla sin el carisma de Chávez, apoyándose en las Fuerzas Armadas y los llamados "colectivos" (grupos paramilitares pro-régimen).
Plataforma Unitaria Democrática
PUDCoalición opositora heterogénea
La Plataforma Unitaria Democrática es la coalición que agrupa a los principales partidos opositores venezolanos: Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), Primero Justicia (PJ) y otros. No tiene ideología unificada: va desde la socialdemocracia hasta la centroderecha. Su razón de ser es la oposición al chavismo. En 2024 presentó a Edmundo González como candidato presidencial, quien obtuvo la mayoría según las actas electorales presentadas por la misma oposición, aunque el CNE declaró ganador a Maduro. González está en el exilio.
Vente Venezuela
VVDerecha liberal democrática
Vente Venezuela es el partido de María Corina Machado, la líder opositora más prominente y reconocida dentro del país. Machado, inhabilitada por el régimen para cargos públicos, es una liberal de derecha que defiende la economía de mercado, la libertad individual y la democracia plena. Su estrategia fue movilizar a la población a través de primarias opositoras (que ganó con abrumadora mayoría en 2023) y luego apoyar la candidatura de González cuando ella fue inhabilitada. Es la figura que más energiza a la oposición pero también la más polarizante por su posición de no negociación con el régimen.
Partido Comunista de Venezuela
PCVIzquierda marxista-leninista
El Partido Comunista de Venezuela, uno de los más antiguos del país, fue históricamente aliado del chavismo pero rompió con Maduro en 2020 por diferencias sobre la gestión de la crisis y el modelo económico. El régimen respondió ilegalmente interviniendo el partido e imponiendo una dirección afín. El PCV real quedó en un limbo jurídico. Su posición es peculiar: critica a Maduro desde la izquierda marxista ortodoxa, pero tampoco se une a la oposición de derecha. Tiene escasa representación real y poca influencia en el panorama actual.
Figuras políticas de Venezuela
9 FIGURAS


Delcy Rodríguez
Política, presidenta encargada de Venezuela
Diosdado Cabello
Militar retirado y político, ministro del Interior de Venezuela
Edmundo González Urrutia
Diplomático, candidato presidencial opositor de 2024, exiliado en España


