Figuras Políticas
Explora las posiciones políticas de figuras históricas y contemporáneas, organizadas por su ubicación en el espectro ideológico.
Izquierda Libertaria
Economía colectiva con máximas libertades individuales
La Izquierda Libertaria propone una economía colectiva con máximas libertades individuales, combinando autogestión, propiedad social y democracia directa. En la práctica eso significa fomentar cooperativas de trabajo, gestión comunitaria de bienes comunes, presupuestos participativos y servicios públicos universales administrados por redes locales y federadas, junto a garantías amplias de derechos civiles. Su genealogía incluye el anarquismo de izquierda (CNT-FAI y las colectivizaciones de 1936), las comunas de Néstor Makhno en Ucrania y el zapatismo en Chiapas; teorías ecosocialistas y propuestas municipalistas inspiradas por Murray Bookchin también forman parte del campo. En la política contemporánea se manifiesta en Rojava con estructuras de confederalismo democrático, en el municipalismo de Barcelona en Comú y en prácticas como el presupuesto participativo de Porto Alegre, además de experimentos económicos como la cooperación de Mondragón y asambleas horizontales tipo Occupy. La izquierda libertaria combina demandas por justicia social y ecológica con rechazo a la concentración autoritaria del poder, privilegiando redes descentralizadas, democracia directa y máximas libertades individuales como ejes de política pública.
Libertarismo Social
Anarquismo de izquierda
El libertarismo social, también llamado anarquismo de izquierda, aboga por la abolición del Estado y del capitalismo mediante autogestión obrera, propiedad comunal y redes federadas de decisión directa, priorizando la solidaridad y la igualdad material. Pensadores asociados incluyen a Mikhail Bakunin y Emma Goldman; ejemplos históricos son las colectividades anarquistas durante la Guerra Civil española (1936-1939) y la Federación Anarquista Ibérica.
Progresismo Libertario
Izquierda anti-autoritaria
Progresismo Libertario, o izquierda anti-autoritaria, combina demandas progresistas en igualdad social con énfasis en la autonomía individual y la democracia directa. Promueve redistribución, derechos civiles, economía cooperativa y rechazo al Estado centralizado; pensadores como Noam Chomsky y Murray Bookchin, y experiencias como las comunas de Rojava o el zapatismo, ejemplifican su influencia.
Ecosocialismo
Izquierda verde y descentralizada
El ecosocialismo combina la crítica anticapitalista con la ecología política, proponiendo propiedad social de recursos naturales, planificación ecológica, justicia social y democracia participativa a escala local. Se apoya en la descentralización institucional y en políticas de municipalismo y economía solidaria; pensadores como Joel Kovel y corrientes inspiradas por Murray Bookchin, así como movimientos municipalistas como Barcelona en Comú, ejemplifican esa orientación.
Socialdemocracia
Estado de bienestar con libertades civiles
La socialdemocracia combina la defensa de libertades civiles y la democracia liberal con un Estado de bienestar que garantiza salud, educación y protección social mediante impuestos progresivos, regulación del mercado y negociación colectiva. Surgió como corriente reformista dentro del socialismo europeo, representada por el pensador Eduard Bernstein y aplicada por partidos socialdemócratas nórdicos, como el Partido Socialdemócrata Sueco, que consolidaron sistemas universales de bienestar.
Izquierda Autoritaria
Estado fuerte con control económico centralizado
La izquierda autoritaria plantea la redistribución económica mediante un Estado fuerte y centralizado. En la práctica implica nacionalizaciones, planificación central, impuestos progresivos elevados y provisión de servicios públicos universales administrados por el Estado, junto con regulación estricta de la actividad económica, controles de precios y limitaciones a la iniciativa privada. Incluye variantes como colectivismo autoritario, socialismo estatista, socialismo democrático y progresismo centralizado. Movimientos históricos representativos son la Unión Soviética surgida tras la Revolución de 1917, la China maoísta, la Cuba posterior a 1959 y experiencias latinoamericanas como el sandinismo; algunas de esas experiencias recurrieron al partido único, a la represión política y a colectivizaciones forzadas. En la política contemporánea se observa en la China del Partido Comunista, que combina control político con intervención económica, en Venezuela con nacionalizaciones y controles administrativos, y en regímenes que preservan partido único mientras modernizan servicios públicos. Sus políticas pueden reducir desigualdad y ampliar acceso a servicios, aunque con frecuencia conllevan restricciones al pluralismo político y presiones sobre libertades civiles.
Colectivismo Autoritario
Estado fuerte con economía colectivizada
Colectivismo autoritario describe regímenes con un Estado concentrado y partido único que impone control político estricto y colectivización económica mediante nacionalizaciones, planificación central y expropiaciones, limitando libertades civiles y pluralismo. Ejemplos históricos incluyen el estalinismo en la Unión Soviética, con colectivizaciones forzadas de la agricultura, y el maoísmo, que implementó medidas colectivas durante el Gran Salto Adelante.
Socialismo Estatista
Intervención estatal amplia con control centralizado
El socialismo estatista impulsa la intervención estatal amplia y la planificación centralizada de la economía, mediante la nacionalización de sectores clave, la gestión pública de la producción y la limitación de mecanismos de mercado para redistribuir recursos y garantizar objetivos sociales. Se vincula con la experiencia histórica de la Unión Soviética y con teorías leninistas y estalinistas, que aplicaron colectivización, planes quinquenales y partido único para dirigir la economía y la política.
Socialismo Democrático
Redistribución con instituciones democráticas
El socialismo democrático promueve la redistribución de la riqueza dentro de marcos democráticos, mediante impuestos progresivos, gasto social amplio, regulación de mercados y participación pública en sectores estratégicos, manteniendo elecciones libres y libertades civiles. Ejemplos históricos incluyen la socialdemocracia nórdica, especialmente el Partido Socialdemócrata de Suecia, y pensadores como Eduard Bernstein, que defendieron la transformación por vías parlamentarias y reformas graduales.
Progresismo
Centro-izquierda mainstream
El progresismo, situado en la centroizquierda moderada, promueve una economía de mercado regulada junto con un estado de bienestar que reduzca desigualdades mediante impuestos progresivos, gasto social y políticas activas de empleo. Defiende derechos civiles, pluralismo político y reformas graduales en educación y salud; se asocia a la socialdemocracia europea, al movimiento New Labour de Tony Blair y a la tradición keynesiana representada por John Maynard Keynes en la intervención anticíclica.
Derecha Libertaria
Libre mercado con mínima intervención estatal
La Derecha Libertaria promueve un libre mercado con mínimo control estatal, limitando al Estado a la protección de la propiedad, los contratos y la seguridad. En la práctica implica privatización de empresas y servicios públicos, desregulación, impuestos bajos, reducción del gasto social, mercados laborales flexibles y apertura comercial. Incluye el anarcocapitalismo, el liberalismo clásico, el conservadurismo liberal y el liberalismo de mercado; sus referentes teóricos y organizativos van de Adam Smith y John Stuart Mill a Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Milton Friedman y Murray Rothbard, además de la Sociedad Mont Pelerin y la Escuela de Chicago. Históricamente se manifestó en las políticas neoliberales de finales del siglo XX, con privatizaciones y recortes regulatorios impulsados por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, y en las reformas económicas aplicadas en Chile por los Chicago Boys. En la política contemporánea se expresa en propuestas de desregulación de plataformas digitales, promoción de criptomonedas como alternativa al control estatal, apoyo a cupones escolares y privatización de servicios, y demandas por recortes fiscales y menor intervención estatal en salud y pensiones.
Libertarismo de Mercado
Anarcocapitalismo
El libertarismo de mercado, o anarcocapitalismo, propone la desaparición del Estado y la organización social mediante mercados completamente privados, con derechos de propiedad absoluta, contratos voluntarios y provisión privada de seguridad y justicia. Sus defensores, como Murray Rothbard y David Friedman, respaldan la privatización de funciones estatales y la resolución de conflictos por medio de tribunales privados y agencias de seguridad remuneradas; el movimiento tuvo presencia notable en Estados Unidos desde la segunda mitad del siglo XX.
Liberalismo Clásico
Minarquismo y estado mínimo
El liberalismo clásico, en su variante minarquista, plantea un Estado mínimo dedicado a proteger derechos individuales, la propiedad privada y el orden jurídico, limitando la intervención económica y fiscal. Su base teórica incluye a John Locke y Adam Smith, y su expresión contemporánea aparece en la obra de Robert Nozick y en políticas de libre mercado y reducción del gasto público aplicadas por gobiernos como los de Margaret Thatcher y Ronald Reagan.
Conservadurismo Liberal
Derecha fiscal con moderación social
El conservadurismo liberal es una corriente de la derecha fiscal que combina apoyo a mercados libres y disciplina presupuestaria con moderación en lo social, defendiendo libertades civiles, orden institucional y políticas sociales selectivas. Se asocia a partidos que combinan liberalización económica con reformas sociales prudentes, por ejemplo el Partido Conservador británico bajo David Cameron o el Partido Popular español en la era de José María Aznar, y cita a pensadores como Edmund Burke.
Liberalismo
Mercado libre con derechos civiles
El liberalismo es una corriente política que combina mercado libre y protección de derechos civiles, defendiendo la libre empresa, la propiedad privada, la libertad de expresión y el estado de derecho con límites constitucionales al poder. Nació en la Ilustración con pensadores como John Locke y Adam Smith; John Stuart Mill articuló la defensa de las libertades individuales y las reformas liberales del siglo XIX aplicaron estas ideas en políticas públicas.
Derecha Autoritaria
Estado fuerte con economía de mercado tradicional
La derecha autoritaria combina defensa del mercado con un Estado fuerte y la promoción de valores tradicionales. En la práctica implica apoyo a la propiedad privada junto con intervención estatal para proteger industrias nacionales, control de la inmigración y mantenimiento del orden público mediante leyes estrictas y poderes ejecutivos ampliados. Históricamente se manifestó en el fascismo italiano y el nazismo alemán, que unieron nacionalismo radical y control político y económico, y en regímenes como el franquismo español, el Estado Novo portugués y la dictadura de Pinochet en Chile, que aplicaron conservadurismo autoritario y represión de la oposición. En la política contemporánea aparece en gobiernos que combinan nacionalismo económico con centralización del poder: reformas judiciales para limitar contrapesos, control de los medios, restricciones a ONG y políticas familiares conservadoras. Ejemplos recientes incluyen a Hungría bajo Viktor Orbán, Polonia con Ley y Justicia y Rusia bajo Vladimir Putin, donde la mezcla de proteccionismo, subsidios selectivos y legislación que restringe libertades civiles refleja la tensión entre mercado, Estado fuerte y tradición.
Nacionalismo Radical
Nacional-populismo de derecha
El nacionalismo radical es una variante del nacionalismo populista de derecha que combina etnonacionalismo, oposición a la inmigración, conservadurismo social, políticas económicas proteccionistas y retórica contra las élites, junto con tendencias autoritarias y apelación a la identidad colectiva. Ejemplos concretos incluyen al Frente Nacional (hoy Rassemblement National) en Francia, asociado con Jean-Marie y Marine Le Pen, y políticas de cierre de fronteras, prioridad social para ciudadanos nacionales y escepticismo hacia la integración europea.
Conservadurismo Autoritario
Valores tradicionales con estado fuerte
El conservadurismo autoritario combina valores tradicionales con un Estado fuerte que prioriza el orden, la jerarquía social y la defensa de normas culturales y religiosas, en ocasiones mediante limitaciones a las libertades civiles y al pluralismo político. Se apoya en retóricas nacionalistas y en la autoridad del poder ejecutivo. Un ejemplo histórico es el Estado Novo de Salazar y el jurista Carl Schmitt aportó argumentos teóricos para legitimar el poder soberano.
Nacionalismo Económico
Pro-mercado con proteccionismo nacional
El nacionalismo económico promueve mercados y empresas privadas nacionales, pero prioriza la protección de la industria local mediante aranceles, cuotas y regulación para limitar la competencia extranjera. Un ejemplo histórico es Friedrich List, que defendió aranceles y política industrial para favorecer la formación de capacidad manufacturera propia y la autonomía económica del Estado nación.
Conservadurismo
Centro-derecha mainstream
El conservadurismo de centro-derecha defiende la economía de mercado regulada, la protección de instituciones y tradiciones, la estabilidad social y el orden público, y prioriza la responsabilidad fiscal junto con reformas graduales. Su referencia intelectual incluye a Edmund Burke y su práctica política aparece en partidos demócrata-cristianos europeos y en versiones moderadas del Partido Conservador británico.
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