Socialdemocracia
Izquierda Libertaria
Alta certeza
Pedro Sánchez es presidente del gobierno español desde 2018 por el PSOE. Llegó al poder con una moción de censura y ha gobernado en coalición con partidos de izquierda e independentistas. Implementó subida del salario mínimo, ley de eutanasia y amnistía al procés catalán.
Posición en el mapa político
Ubicación
Posición por eje político
Económico-25
Izquierda moderado
IzquierdaDerecha
Sánchez ha gobernado con una agenda socialdemócrata clásica: subió el salario mínimo un 54%, reformó el mercado laboral reduciendo la temporalidad e implementó un escudo social durante el COVID. España creció por encima de la media europea. Sin embargo, la deuda pública supera el 107% del PIB, la crisis de vivienda es brutal para los jóvenes, y el modelo productivo sigue atado al turismo y la precariedad. Las medidas suenan bien en titulares pero no han transformado la estructura económica.
Social-45
Progresista moderado
ProgresistaConservador
Sánchez aprobó leyes progresistas reales: eutanasia, ley trans, memoria democrática, exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Pero la ley del "solo sí es sí" fue un fiasco que redujo penas a agresores sexuales y forzó la salida de la ministra Montero. La amnistía al procés catalán fue transaccional: perdonó sedición a cambio de los votos de Puigdemont para sostenerse en Moncloa. Su progresismo es genuino en la legislación pero oportunista en el cálculo, cada derecho viene con un precio político negociado.
Autoridad-10
Centro
LibertarioAutoritario
Sánchez gobierna democráticamente pero su dependencia de alianzas con independentistas catalanes, Bildu y partidos regionalistas lo obliga a concesiones que erosionan credibilidad institucional. La investigación judicial a su esposa Begoña Gómez por tráfico de influencias y el caso Koldo de corrupción en la compra de mascarillas salpican su entorno directo. Su reacción (una "carta a la ciudadanía" donde amenazó con dimitir) fue un ejercicio de victimismo que esquivaba las preguntas en lugar de responderlas. Superviviente nato, pero a un costo institucional creciente.
Nacionalismo-20
Centro
GlobalistaNacionalista
Sánchez es europeísta convencido: fortaleció el papel de España en la UE y reconoció al estado de Palestina. Su diálogo con el independentismo catalán, incluyendo la amnistía, implica una apertura a la plurinacionalidad que rompe con la tradición centralista del PSOE, aunque más forzada por la aritmética parlamentaria que por convicción filosófica. Internacionalmente proyecta progresismo, pero su multilateralismo es también un escudo frente a la presión doméstica.
¿Pedro Sánchez es de izquierda o derecha?
Pedro Sánchez se ubica claramente en la izquierda moderada del espectro político, con un marcado perfil socialdemócrata. Su agenda económica ha promovido aumentos significativos en el salario mínimo y reformas laborales orientadas a reducir la temporalidad, lo que refleja una apuesta por políticas sociales clásicas propias de la izquierda. Sin embargo, estas medidas no han logrado transformar profundamente la estructura productiva del país ni resolver problemas estructurales como la elevada deuda pública y la crisis de vivienda. En lo social, su gobierno ha impulsado legislaciones progresistas en temas como la eutanasia, derechos trans y memoria democrática, aunque algunas iniciativas como la ley del "solo sí es sí" evidencian errores y negociaciones políticas que limitan la coherencia ideológica.
En términos de autoridad y nacionalismo, Sánchez se sitúa cerca del centro, pero su dependencia de alianzas con partidos independentistas y regionalistas lo obliga a concesiones que afectan la credibilidad institucional. Su europeísmo y apertura a la plurinacionalidad muestran un compromiso globalista moderado, más pragmático que filosófico. En suma, Pedro Sánchez representa una izquierda moderada, pragmática y condicionada por la necesidad de alianzas, con un fuerte componente socialdemócrata que limita su radicalidad tanto en lo económico como en lo social.
Políticas y acciones clave
Pedro Sánchez llegó al poder tras la moción de censura del 1 de junio de 2018 y formó en enero de 2020 el primer gobierno de coalición con Unidas Podemos. Implementó políticas sociales destacadas: alzas acumuladas del Salario Mínimo Interprofesional, el Ingreso Mínimo Vital por Real Decreto-ley 20/2020 de 29 de mayo y ERTEs como escudo social en 2020. Impulsó la Ley Orgánica de regulación de la eutanasia aprobada en marzo de 2021, la Ley de Memoria Democrática (Ley 20/2022, de 19 de octubre) y una reforma laboral de diciembre de 2021 orientada a reducir la temporalidad. Ordenó la exhumación de Franco del Valle de los Caídos el 24 de octubre de 2019 y presentó iniciativas como la ley para la garantía de derechos LGTBI y personas trans. La norma conocida como 'solo sí es sí' provocó una crisis judicial y política que exigió correcciones, y la negociación de una amnistía para los implicados en el procés fue vista como transaccional con ERC y Junts. Su mandato también se vio afectado por investigaciones sobre su entorno, incluida la abierta a Begoña Gómez y el caso de compras de mascarillas 'Koldo', y por promesas de transformación económica y de vivienda incumplidas.
Legado e influencia política
El legado de Pedro Sánchez combina una notable producción normativa con una reconfiguración de la praxis política española. Leyes como la regulación de la eutanasia, la Ley de Memoria Democrática, la reforma laboral de 2021 y la creación del Ingreso Mínimo Vital han dejado huella en el marco jurídico y en las prestaciones sociales, y la gestión de los fondos Next Generation EU consolidó la proyección europea de España. Políticamente instauró la práctica de coalición y de acuerdos con partidos regionales, normalizando la negociación con ERC, Junts y Bildu, lo que ha influido en la estrategia de plataformas como Sumar y en la táctica de los partidos nacionalistas. Al mismo tiempo su dependencia de apoyos parlamentarios y las polémicas por investigaciones en su entorno han erosionado la credibilidad institucional y alimentado acusaciones de pragmatismo oportunista. Entre las consecuencias negativas persistentes figuran un mayor endeudamiento (deuda pública superior al 107% del PIB), la crisis de vivienda juvenil y la ausencia de una reindustrialización estructural. Su liderazgo centralizado en el PSOE ha moldeado sucesores y adversarios. La agenda progresista avanzó, pero la polarización y el fortalecimiento de la derecha (PP y Vox) forman parte de su herencia política.