
Perfil polÃtico
Roberto Sánchez Palomino
1969 - presente · 57 años en 2026 · PolÃtico, presidente de Juntos por el Perú y excandidato presidencial (2026) · Perú · Certeza media
Roberto Sánchez Palomino, psicólogo sanmarquino y presidente de Juntos por el Perú desde octubre de 2017, fue ministro de Comercio Exterior y Turismo de Pedro Castillo entre julio de 2021 y el intento de golpe del 7 de diciembre de 2022. En 2026 encabezó la coalición Juntos con el Pueblo, que sumó al castillismo y al etnocacerismo de Antauro Humala, y llegó al balotaje del 7 de junio con una plataforma de asamblea constituyente y soberanÃa sobre los recursos naturales. Perdió ante Keiko Fujimori por unos 49.600 votos, el tercer balotaje peruano consecutivo decidido por menos de un punto, y tardó un mes en aceptarlo: alegó fraude y pidió anular el voto del extranjero, el mismo argumento que Fujimori usó contra Castillo en 2021, y solo tras la proclamación del JNE reconoció el resultado, sin retirar la denuncia de irregularidades que llevó a la Comisión Interamericana. Pasó a la oposición sin escaño y en septiembre de 2026 un juez ordenó llevarlo a juicio oral por la presunta declaración falsa de los aportes de su partido ante la ONPE, caso en el que la fiscalÃa pide 5 años y 4 meses de prisión, además de las denuncias por presunto recorte de sueldos a su propio personal.
¿Roberto Sánchez Palomino es de izquierda o derecha?
A la vez, no encaja del todo en una izquierda progresista consistente ni en una izquierda democrática sin sombras. En lo social se movió más bien en una franja centrista, porque subordinó temas como derechos reproductivos o matrimonio igualitario a acuerdos electorales con sectores conservadores del castillismo y del etnocacerismo. En materia de poder, su paso por el gabinete de Pedro Castillo durante la ruptura institucional y su resistencia posterior a reconocer el resultado electoral, que solo aceptó tras la proclamación oficial y sin retirar las denuncias de irregularidades, lo acercan a una pulsión más dura y plebiscitaria. También pesa la distancia entre su discurso y su gestión, marcada por su paso por una cartera ligada al libre comercio y por decisiones cuestionadas en minerÃa informal. Aun asÃ, el balance general sigue siendo de izquierda, con rasgos nacionalistas y una práctica polÃtica bastante pragmática.
Posición por eje polÃtico
-100 / +100Su programa de 2026 giró en torno a una asamblea constituyente que reemplazara el capÃtulo económico de la Constitución de 1993, recuperara la renta del gas y la minerÃa para el Estado y renegociara los contratos con las transnacionales, la agenda clásica de la izquierda estatista peruana. Preside Juntos por el Perú desde octubre de 2017, un partido que se define como socialista democrático y sostiene que el modelo neoliberal explica buena parte de la pobreza y la desigualdad del paÃs. El contraste está en su propia gestión: entre julio de 2021 y diciembre de 2022 dirigió el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, la cartera que administra los tratados de libre comercio y promueve la agroexportación, y acompañó la apuesta por el puerto de Chancay, levantado con capital chino. Más incómodo todavÃa es que fue coautor de la Ley 31989, una de las llamadas normas pro crimen, que frenó la acción policial contra mineros con REINFO suspendido que emplean explosivos: resulta difÃcil reclamar soberanÃa sobre los minerales mientras se legisla a favor de la minerÃa informal. A eso se suman las denuncias por el presunto cobro de diezmos a personal de su entorno ministerial, con sueldos superiores a 15.000 soles y órdenes de servicio que llegaron a 130.000, un pasivo serio para quien hizo campaña como defensor del trabajador.
Juntos por el Perú es, en el papel, uno de los partidos más progresistas con representación parlamentaria: su ideario defiende el socialismo democrático, la igualdad de género, el multiculturalismo y la sostenibilidad ambiental, y Sánchez lo preside desde octubre de 2017. Su campaña de 2026, sin embargo, se ordenó alrededor de la asamblea constituyente y la agenda económica, sin convertir el aborto ni el matrimonio igualitario en banderas visibles. La coalición Juntos con el Pueblo terminó de diluir ese perfil: lo alió con el castillismo de Todo con el Pueblo y con el etnocacerismo de A.N.T.A.U.R.O., dos corrientes abiertamente conservadoras en materia de familia y costumbres, pensadas para retener el voto andino y evangélico que Castillo movilizó en 2021. El resultado es un progresismo más declarativo que legislativo, que durante sus cinco años de congresista (2021-2026) dejó pocas iniciativas propias en esa materia y cedió de forma sistemática ante la aritmética electoral.
El 7 de diciembre de 2022 integraba el gabinete de Pedro Castillo cuando este anunció el cierre del Congreso: la fiscalÃa sostiene que llamó a periodistas de Exitosa y RPP para que difundieran el mensaje del golpe, y su defensa fue que no conocÃa a esos periodistas y que las llamadas se timbraron solas, antes de renunciar ese mismo dÃa. En 2026 sumó a su coalición a Antauro Humala, condenado por el levantamiento armado de Andahuaylas de 2005, y colocó como eje de campaña una asamblea constituyente de vocación refundacional. Tras el balotaje no reconoció la derrota: denunció fraude en el voto del extranjero y pidió anular esas actas, exactamente el libreto que Keiko Fujimori habÃa usado contra Castillo en 2021, cuando él formaba parte del gobierno beneficiado por aquel resultado. En su descargo, compitió por la vÃa electoral hasta el final, no hizo campaña con propuestas de mano dura y denunció la represión de las protestas de 2022 y 2023, lo que lo distancia del autoritarismo explÃcito de otros actores peruanos.
Su nacionalismo es sobre todo económico: soberanÃa sobre el gas de Camisea y los minerales, revisión de los contratos con las transnacionales e industria nacional protegida, el eje que le permitió pactar en 2026 con el castillismo y con el etnocacerismo de A.N.T.A.U.R.O. Esa alianza con el movimiento de Antauro Humala, de reivindicación andina explÃcita y desconfianza abierta hacia el capital extranjero, es el componente identitario más fuerte de su perfil. Su práctica lo modera bastante: como ministro dirigió la cartera que administra los tratados de libre comercio, acompañó el puerto de Chancay financiado por China y en octubre de 2025 viajó a México para gestionar el asilo de Betssy Chávez, un gesto de solidaridad regional más propio de la izquierda internacionalista que de un soberanista puro. La tensión entre la retórica de la segunda nacionalización y una gestión aperturista nunca se resolvió, y su firma en la ley que blindó a la minerÃa informal debilitó todavÃa más el argumento de que los recursos debÃan volver al Estado.
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