Claudia Sheinbaum

Claudia Sheinbaum

1962 - presente

Presidenta de México

México

Progresismo Izquierda Autoritaria Certeza media

Claudia Sheinbaum es presidenta de México desde 2024, la primera mujer en el cargo. Científica y exjefa de gobierno de la Ciudad de México, sucesora designada de AMLO. Continúa las políticas de la Cuarta Transformación con énfasis en austeridad republicana y programas sociales.

Posición en el mapa político

Ubicación

Posición por eje político

Económico -40
Izquierda moderado
Izquierda Derecha

Sheinbaum continúa el modelo de la 4T: austeridad republicana, programas sociales directos y fortalecimiento de empresas estatales. Hereda un Pemex con más de 100,000 millones de dólares de deuda al que sigue inyectando dinero público, y megaproyectos (Tren Maya, Dos Bocas) cuya viabilidad financiera es cuestionable. Es científica de formación pero gobierna con la misma desconfianza hacia los datos incómodos que AMLO. El déficit fiscal crece mientras se eliminan órganos autónomos que supervisaban el gasto.

Social -30
Progresista moderado
Progresista Conservador

Sheinbaum es la primera mujer presidenta de México, un hito histórico. Tiene un perfil más progresista que AMLO en temas de género y medio ambiente: es científica ambiental con publicaciones sobre cambio climático. Sin embargo, su margen de maniobra está limitado por la coalición morenista, que incluye sectores conservadores. Su agenda social hereda los programas de AMLO más que innovar con propuestas propias.

Autoridad +30
Autoritario moderado
Libertario Autoritario

Sheinbaum ejecutó la reforma judicial que hace electivos a los jueces, una medida que suena democrática pero que en la práctica entrega la justicia al partido con más maquinaria electoral. Gobierna con supermayoría que le permite cambiar la constitución sin negociación, y los órganos autónomos (INAI, COFECE, IFT) fueron eliminados. Su estilo es menos confrontativo que el de AMLO, pero el resultado es el mismo: concentración de poder sin contrapesos efectivos en el México democrático.

Nacionalismo +40
Nacionalista moderado
Globalista Nacionalista

Sheinbaum mantiene la línea de soberanía nacional y no intervención de AMLO, con tensiones frente a Estados Unidos por migración, fentanilo y aranceles. Su nacionalismo es de corte progresista-latinoamericanista: solidaridad regional, distancia de Washington y defensa de la autodeterminación. La presión de Trump ha endurecido su posición soberanista, aunque en la práctica ha debido negociar concesiones migratorias pragmáticas.

¿Claudia Sheinbaum es de izquierda o derecha?

Claudia Sheinbaum se ubica claramente en la izquierda política, aunque con matices que reflejan un ejercicio de poder complejo y pragmático. En lo económico, mantiene un modelo moderadamente izquierdista, marcado por la austeridad republicana, los programas sociales directos y el fortalecimiento de empresas estatales como Pemex, pese a la creciente deuda pública y cuestionamientos sobre la viabilidad financiera de sus megaproyectos. En lo social, su perfil es progresista, con énfasis en género y medio ambiente, aunque limitado por la coalición morenista que incluye sectores conservadores.

En cuanto a la autoridad, su gobierno tiende hacia un autoritarismo moderado: concentra el poder mediante reformas que subordinan la justicia y eliminan órganos autónomos de supervisión, aunque con un estilo menos confrontativo que su predecesor. Su nacionalismo se sitúa en una posición moderadamente nacionalista y latinoamericanista, con una defensa firme de la soberanía frente a Estados Unidos y una agenda regionalista, aunque pragmática en materia migratoria. En conjunto, Sheinbaum representa una izquierda con fuerte control estatal, énfasis en el nacionalismo soberano y un progresismo social condicionado por la coalición política que sostiene su gobierno.

Políticas y acciones clave

Durante su presidencia iniciada en 2024, Claudia Sheinbaum consolidó políticas continuistas de la Cuarta Transformación, priorizando la llamada austeridad republicana mediante decretos ejecutivos y la concentración del gasto en programas sociales directos, como la expansión del Programa Nacional de Bienestar. En 2025 el Congreso aprobó la Ley de Rescate y Fortalecimiento de Petróleos Mexicanos, que autorizó nuevas inyecciones fiscales para atender una deuda de Pemex que supera los 100,000 millones de dólares. Mantuvo el apoyo federal a megaproyectos emblemáticos, incluyendo el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, pese a cuestionamientos financieros y ambientales. En mayo de 2025 impulsó una reforma judicial que estableció la elección de jueces y magistrados, y en diciembre de 2025 la coalición oficialista reformó la Constitución para eliminar órganos autónomos de supervisión, entre ellos el INAI, la COFECE y el IFT. El déficit fiscal creció mientras se reducían contrapesos institucionales. Promesas de mayor transparencia y gestión basada en evidencia coexistieron con decisiones que desatendieron datos incómodos, y algunas iniciativas sociales no alcanzaron cobertura ni sostenibilidad financiera.

Legado e influencia política

El legado político de Claudia Sheinbaum combina un hito simbólico y una reorganización institucional de largo alcance. Como la primera mujer en la Presidencia, su elección consolidó la representación de género en la élite política y motivó demandas por ampliación de cuotas y políticas de equidad en gobiernos estatales y partidos. Su continuidad de la Cuarta Transformación y la adopción de un modelo técnico populista influyeron en Morena y en redes municipales que replicaron transferencias directas y megaproyectos. En el plano internacional, su nacionalismo progresista marcó la pauta en diálogos con Estados Unidos sobre migración, seguridad y comercio, combinando distancia retórica con acuerdos pragmáticos. Las reformas constitucionales que suprimieron INAI, COFECE e IFT y la reforma judicial reconfiguraron el Estado de derecho: el Poder Judicial, el Congreso con supermayoría y las secretarías ejecutivas heredaron mayor centralidad en la toma de decisiones mientras disminuyó la fiscalización independiente. Sus políticas energéticas reforzaron a Pemex, pero el gasto público y la carga de deuda alimentaron críticas por sostenibilidad fiscal. Sin embargo, su perfil científico y compromiso ambiental dejaron una impronta en el debate público sobre cambio climático, que adoptaron académicos, ONG y corrientes progresistas en la región.

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