Dilma Rousseff fue la primera mujer presidenta de Brasil, del Partido de los Trabajadores, destituida en 2016 mediante un proceso de impeachment controvertido.
Posición en el mapa político
Ubicación
Posición por eje político
Económico-45
Izquierda moderado
IzquierdaDerecha
Dilma intensificó el intervencionismo estatal de Lula con resultados desastrosos: subsidió energía artificialmente, expandió crédito público insosteniblemente y protegió industrias ineficientes. Las "pedaladas fiscales" (maquillaje contable para ocultar el déficit) fueron la base legal de su impeachment. El escándalo de Petrobras reveló un esquema de corrupción de miles de millones en contratos estatales que financiaba al PT y aliados. Aunque no fue imputada personalmente en Petrobras, presidió el partido y la empresa estatal donde ocurrió la mayor corrupción de la historia brasileña.
Social-40
Progresista moderado
ProgresistaConservador
Dilma expandió programas sociales como Bolsa Familia y fue primera mujer presidente de Brasil. Sin embargo, no avanzó significativamente en agenda de género o derechos LGBTQ+ más allá de lo heredado. Ex guerrillera torturada por la dictadura, representa la resistencia histórica pero su gobierno priorizó economía sobre reformas sociales progresistas.
Autoridad+25
Autoritario moderado
LibertarioAutoritario
Dilma fue destituida por impeachment en 2016 por irregularidades fiscales comprobadas ("pedaladas fiscales"). Sus partidarios lo califican de golpe parlamentario orquestado por una clase política igualmente corrupta; sus críticos señalan que fue un proceso constitucional legítimo. La realidad es que el PT perdió su mayoría parlamentaria tras el colapso económico y los escándalos de Petrobras, y sus aliados la abandonaron. Operó dentro del sistema democrático pero su caída reflejó tanto la fragilidad institucional brasileña como el agotamiento de un modelo político sostenido por corrupción.
Nacionalismo+20
Centro
GlobalistaNacionalista
Dilma promovió cooperación Sur-Sur, integración latinoamericana vía BRICS y menor dependencia de Estados Unidos, pero sin nacionalismo retórico fuerte como Chávez. Su énfasis era desarrollista y tecnocrático más que ideológico. El nacionalismo brasileño de su gobierno era económico (proteger industria) más que cultural o identitario.
¿Dilma Rousseff es de izquierda o derecha?
Dilma Rousseff se ubica claramente en la izquierda moderada, con un marcado énfasis en la intervención estatal en la economía y la expansión de programas sociales. Su gestión profundizó las políticas de subsidios y crédito público iniciadas por Lula da Silva, lo que refleja un modelo económico intervencionista y proteccionista, aunque con consecuencias negativas para la estabilidad fiscal. En lo social, impulsó la continuidad de programas como Bolsa Familia y simbolizó la resistencia a la dictadura, pero no avanzó significativamente en agendas progresistas más allá de lo heredado. Su posicionamiento en el eje económico y social la sitúa a la izquierda, aunque con un enfoque pragmático y sin un radicalismo ideológico.
Al mismo tiempo, su perfil autoritario moderado y su enfoque tecnocrático en el nacionalismo económico muestran una praxis política que operó dentro del sistema democrático pero con una tendencia a centralizar decisiones, especialmente en un contexto de crisis política y corrupción. El impeachment que enfrentó refleja tanto la fragilidad institucional brasileña como el desgaste de su modelo político. Por eso, Dilma Rousseff debe entenderse como una líder de izquierda moderada, con un estilo de gobierno pragmático y cierto autoritarismo institucional, sin llegar a posiciones de derecha ni a extremos ideológicos.
Políticas y acciones clave
Dilma Rousseff presidió Brasil entre 2011 y 2016; asumió el 1 de enero de 2011 y fue reelegida en 2014, iniciando el segundo mandato el 1 de enero de 2015. Durante su gobierno mantuvo y amplió programas sociales emblemáticos, como Bolsa Família y el programa Minha Casa Minha Vida, y continuó el Programa de Aceleração do Crescimento (PAC). En lo económico intensificó el intervencionismo heredado de Lula mediante la expansión de crédito público vía BNDES y Caixa, subsidios energéticos y congelamiento de tarifas, además de medidas de protección industrial y requisitos de contenido local. En enero de 2015 nombró a Joaquim Levy ministro de Hacienda con una agenda de ajuste, pero lo reemplazó en diciembre de 2015 por Nelson Barbosa, mostrando la tensión entre ajuste fiscal y estímulo. Entre 2014 y 2015 el Ejecutivo recurrió a las denominadas 'pedaladas fiscales' y a decretos para cumplir metas presupuestarias, prácticas que constituyeron la base legal del proceso de impeachment. La operación Lava Jato expuso la corrupción en Petrobras; aunque no fue imputada, la crisis erosionó su base política. Fue suspendida por el Senado en mayo de 2016 y destituida en agosto de 2016.
Legado e influencia política
El legado de Dilma Rousseff combina hitos simbólicos y efectos estructurales sobre la política brasileña. Como primera mujer presidenta consolidó la visibilidad de las mujeres en la política nacional, pero su gestión no produjo reformas profundas en género y derechos LGBTI. Políticamente su caída aceleró el desgaste del Partido de los Trabajadores, fragmentó coaliciones y abrió espacio para gobiernos de centro y derecha; el vicepresidente Michel Temer asumió la presidencia tras su suspensión en mayo de 2016 y promovió políticas de ajuste que reorientaron la agenda económica. La investigación Lava Jato y la sanción previa de la Ley de Empresa Limpa (2013) reforzaron el poder del Ministerio Público y la judicialización de la política, introduciendo herramientas como los acuerdos de colaboración (delaciones premiadas) y prácticas de compliance en contratos públicos. Sin embargo, la convulsión política derivada del impeachment también estimuló polarización y críticas sobre la instrumentalización de procesos institucionales. Figuras como Luiz Inácio Lula da Silva y movimientos sociales de base recibieron tanto la delegitimación como la oportunidad de recomposición; la influencia de su mandato sigue presente en debates sobre corrupción, responsabilidad fiscal e independencia de poderes.