Dina Boluarte

Perfil político

Dina Boluarte

1962 - presente · Política, expresidenta del Perú (2022-2025) · Perú · Certeza alta

Conservadurismo Autoritario Derecha Autoritaria

Dina Boluarte (Chalhuanca, 1962) fue la primera mujer en presidir el Perú, entre diciembre de 2022 y octubre de 2025, cuando el Congreso la destituyó por incapacidad moral permanente en medio de la crisis de inseguridad. Llegó al poder por la izquierda, como vicepresidenta de Pedro Castillo en la plancha de Perú Libre, y terminó gobernando en alianza con la derecha parlamentaria que antes había pedido su cabeza. Su mandato quedó marcado por la represión de las protestas de 2022 y 2023, con alrededor de medio centenar de civiles muertos en Ayacucho, Juliaca y otras ciudades andinas, y por el Rolexgate, el escándalo de los relojes y joyas sin declarar. Salió del cargo con una desaprobación superior al noventa por ciento y hoy es una ciudadana privada con varias investigaciones fiscales abiertas: en mayo de 2026 publicó una columna pidiendo el voto para Keiko Fujimori.

¿Dina Boluarte es de izquierda o derecha?

Se ubica más cerca de la derecha, sobre todo de una derecha pragmática y de orden, aunque su trayectoria de origen haya pasado por una fuerza que se presentaba como izquierdista. En economía abandonó rápido el programa estatista con el que llegó al poder y se apoyó en tecnócratas ortodoxos, mantuvo el modelo abierto, respetó al Banco Central y sostuvo una relación cómoda con la gran minería. No impulsó nacionalizaciones ni reformas redistributivas de fondo. Su sesgo conservador también apareció en temas sociales: no promovió avances en aborto, matrimonio igualitario o identidad de género, y gobernó asociada al bloque más conservador del Congreso.

Donde su perfil quedó más claro fue en el eje de autoridad. Su gobierno respondió a las protestas con estados de emergencia, militarización y un uso de la fuerza cuestionado por organismos internacionales, mientras cerraba filas con el Congreso para debilitar controles institucionales y blindar a actores estatales. Ese rasgo autoritario pesó más que cualquier etiqueta partidaria previa. En nacionalismo mostró un tono soberanista selectivo, duro frente a críticas externas pero compatible con una economía abierta y con alianzas con capital extranjero. La mejor definición, entonces, es esta: Boluarte terminó siendo una dirigente moderadamente derechista en economía, conservadora en lo social y fuertemente autoritaria en el ejercicio del poder.

Posición por eje político

-100 / +100
Económico +30 · Derecha moderada
Izquierda Derecha

Boluarte enterró el programa estatista de Perú Libre con el que llegó a la vicepresidencia y entregó el manejo económico a tecnócratas ortodoxos, respetando la independencia del Banco Central de Reserva y el modelo abierto heredado de los noventa. Su gestión se limitó a paquetes de reactivación como Con Punche Perú (2023), al alza de la remuneración mínima a 1.130 soles anunciada en diciembre de 2024 y a una relación cómoda con la gran minería, sin nacionalizaciones ni reformas estructurales. La contracara fue la indisciplina fiscal: incumplió sus propias metas de déficit en 2023 y 2024, sostuvo a Petroperú con sucesivos rescates públicos en vez de reestructurarla y convivió sin resistencia con el gasto que le imponía el Congreso que la mantenía en el cargo. También avaló las prórrogas del REINFO, el registro que blinda a la minería informal e ilegal, mientras su propio gobierno declaraba el estado de emergencia y suspendía la actividad minera en Pataz (2024) tras el asesinato de trabajadores, una contradicción que se explica por el respaldo político de esos intereses. Y la austeridad nunca fue para ella: en febrero de 2025 se subió el sueldo presidencial a más de 35.000 soles, con la aprobación en mínimos históricos y los relojes sin declarar todavía bajo investigación fiscal.

Social +50 · Conservador moderado
Progresista Conservador

El caso más claro de su alineamiento social fue el Decreto Supremo 009-2024-SA, de mayo de 2024, que incluyó las identidades trans en el listado oficial de trastornos de salud mental y que el Ejecutivo solo corrigió tras la protesta nacional e internacional. En casi tres años no impulsó despenalización del aborto, matrimonio igualitario ni ley de identidad de género, y se apoyó en el bloque conservador del Congreso, el mismo que le garantizaba los votos para sobrevivir a cada moción de vacancia. Conviene recordar que Perú Libre, el partido que la llevó al poder, ya combinaba discurso de izquierda económica con conservadurismo moral, así que el giro fue menos brusco de lo que pareció desde Lima. La hipocresía está en el uso del símbolo: invocó una y otra vez su condición de primera mujer presidenta y de provinciana andina, mientras su gobierno no aprobó nada sustantivo para las mujeres ni para las comunidades andinas que pusieron la mayoría de los muertos en las protestas. Su conservadurismo es de alianza y conveniencia, no la cruzada doctrinaria de figuras como López Aliaga.

Autoridad +70 · Autoritario fuerte
Libertario Autoritario

Su gobierno se definió por la respuesta a las protestas: declaró el estado de emergencia el 14 de diciembre de 2022, sacó a las Fuerzas Armadas a las calles y dejó diez civiles muertos en Ayacucho el 15 de ese mes y dieciocho en Juliaca el 9 de enero de 2023, dentro de un saldo cercano al medio centenar de manifestantes abatidos por las fuerzas de seguridad. La Fiscalía la investiga desde enero de 2023 por presunto genocidio, homicidio calificado y lesiones graves, y la CIDH y la ONU calificaron el uso de la fuerza de desproporcionado, pero ella nunca pidió perdón, recurrió al terruqueo para presentar a los manifestantes andinos como terroristas y ningún mando terminó condenado. En paralelo, su alianza con el Congreso produjo la ley de amnistía de agosto de 2025 para militares, policías y comités de autodefensa procesados por el conflicto armado interno de 1980 a 2000, la reforma de marzo de 2025 que impide a las ONG financiar acciones legales contra el Estado, recortes a las facultades de la Fiscalía, ataques a la Junta Nacional de Justicia y amenazas con salir del sistema interamericano. Usó además el aparato estatal en beneficio propio y de sus socios: el caso cofre, por el presunto traslado del prófugo Vladimir Cerrón en un vehículo oficial, y la cirugía estética de junio de 2023 que ocultó al Congreso mientras despachaba por videoconferencia. Es mano dura combinada con impunidad institucional, aunque sin el autogolpe ni el aparato clandestino del fujimorismo de los noventa.

Nacionalismo +35 · Nacionalista moderado
Globalista Nacionalista

Su soberanismo apareció sobre todo como escudo: rechazó los informes de la CIDH, la ONU y Amnistía Internacional sobre las muertes en las protestas, amenazó con retirar al Perú del sistema interamericano de derechos humanos y degradó o rompió relaciones con México, Colombia y Bolivia cuando esos gobiernos cuestionaron su legitimidad. También endureció la política migratoria y militarizó las fronteras ante la crisis de migrantes de 2025, con estados de emergencia y despliegue de las Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo mantuvo la economía abierta, organizó la cumbre APEC de Lima en 2024 e inauguró en noviembre de ese año el megapuerto de Chancay junto a Xi Jinping, entregando la operación de una infraestructura estratégica a la estatal china Cosco Shipping. La contradicción es evidente: soberanía frente a los organismos que documentaban a sus muertos y puertas abiertas al capital extranjero, un nacionalismo moderado y de circunstancia que funcionó más como defensa personal que como doctrina.

¿Cuál es tu posición política?

Compara tu mapa con el de Dina Boluarte y otras figuras públicas.

Hacer el test