Jair Bolsonaro

Jair Bolsonaro

1955 - presente

Presidente de Brasil

Brasil

Nacionalismo Radical Derecha Autoritaria Alta certeza

Jair Bolsonaro fue presidente de Brasil (2019-2022). Excapitán del ejército de extrema derecha que promovió la desregulación, la deforestación amazónica y el negacionismo del COVID-19. Sus seguidores invadieron las sedes de los tres poderes en enero de 2023.

Posición en el mapa político

Ubicación

Posición por eje político

Económico +55
Derecha moderado
Izquierda Derecha

Bolsonaro delegó la economía en Paulo Guedes, ultraliberal de la escuela de Chicago, que prometió privatizaciones masivas y reducción del estado. En la práctica, privatizó poco, aumentó el gasto social con el Auxilio Brasil antes de las elecciones y no logró las reformas prometidas. La pandemia forzó transferencias de emergencia que contradecían su discurso de austeridad. Su legado económico fue mediocre pese a la retórica pro-mercado.

Social +75
Conservador fuerte
Progresista Conservador

Bolsonaro es el líder más abiertamente conservador en la historia democrática de Brasil. Hizo declaraciones homofóbicas, misóginas y racistas de forma sistemática. Se opuso a cualquier política de diversidad, debilitó protecciones ambientales amazónicas y cultivó una base evangélica ultraconservadora. Declaró que preferiría un hijo muerto a uno gay. Su agenda cultural fue una guerra permanente contra lo que llamaba "ideología de género".

Autoridad +60
Autoritario moderado
Libertario Autoritario

Bolsonaro expresó admiración abierta por la dictadura militar brasileña, elogió a torturadores y dedicó su voto del impeachment de Dilma al coronel Brilhante Ustra. Como presidente, atacó al Tribunal Supremo, las urnas electrónicas y la prensa, siguiendo el manual autoritario populista. Sus seguidores invadieron las sedes de los tres poderes el 8 de enero de 2023 en un intento golpista. Fue inhabilitado políticamente hasta 2030.

Nacionalismo +65
Nacionalista fuerte
Globalista Nacionalista

Bolsonaro promovió un nacionalismo soberanista centrado en la Amazonía ("la Amazonía es nuestra") y el rechazo a la agenda climática internacional. Se alineó con Trump y el bloque de derecha global. Priorizó la soberanía nacional sobre la cooperación multilateral, debilitó la política exterior tradicional de Brasil y alienó a socios europeos con su postura sobre deforestación. Su nacionalismo era cultural y militarista, no económico.

¿Jair Bolsonaro es de izquierda o derecha?

Jair Bolsonaro se ubica claramente en la derecha del espectro político brasileño, aunque con matices que revelan contradicciones internas. En lo económico, aunque delegó en un ministro ultraliberal que propuso privatizaciones y reducción del Estado, su gestión terminó con un aumento del gasto social y una implementación limitada de reformas, lo que indica un pragmatismo más que una ortodoxia de derecha pura. Sin embargo, en lo social su perfil es marcadamente conservador, siendo uno de los líderes más explícitamente reaccionarios en la historia democrática de Brasil, con discursos homofóbicos, misóginos y racistas, además de una agenda cultural que se opuso frontalmente a las políticas de diversidad y derechos civiles.

En cuanto a la autoridad, Bolsonaro adoptó una postura autoritaria moderada, con admiración por la dictadura militar y ataques sistemáticos a instituciones democráticas, siguiendo estrategias populistas de confrontación al sistema. Su nacionalismo se expresó en un patriotismo soberanista fuerte, centrado en la defensa de la Amazonía y el rechazo a la agenda climática internacional, alineándose con movimientos de derecha global. En conjunto, Bolsonaro representa una derecha conservadora y nacionalista, con un gobierno marcado por un autoritarismo moderado y un enfoque económico pragmático, pero sin las profundas reformas liberales que prometió.

Políticas y acciones clave

Durante su presidencia (2019-2022) Jair Bolsonaro impulsó una agenda que combinó desregulación económica, conservadurismo social y confrontación institucional. Delegó la política económica en Paulo Guedes, defensor de privatizaciones y recortes, y logró la Reforma de la Previdência (Emenda Constitucional nº 103/2019) y la sanción de la Lei da Liberdade Econômica (Lei nº 13.874/2019), pero las privatizaciones masivas prometidas no se materializaron y el gasto aumentó con el Auxílio Emergencial durante la pandemia y la creación del Auxílio Brasil antes de las elecciones de 2021. Frente a la COVID-19 minimizó la gravedad de la crisis, promovió el uso de hidroxicloroquina y sustituyó sucesivamente a los ministros de Salud Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich, nombrando a Eduardo Pazuello para dirigir la gestión sanitaria. En materia ambiental nombró a Ricardo Salles, redujo recursos y fiscalización en IBAMA y descalificó datos del INPE, lo que coincidió con un incremento de la deforestación en la Amazonía. Dictó decretos para flexibilizar el porte de armas y atacó al Supremo Tribunal Federal y al sistema de urnas electrónicas. Sus denuncias de fraude tras la derrota electoral culminaron con la irrupción de manifestantes en los tres poderes el 8 de enero de 2023; fue inhabilitado hasta 2030.

Legado e influencia política

El legado de Jair Bolsonaro consolidó una corriente política conocida como bolsonarismo, caracterizada por nacionalismo cultural y por un liderazgo que aprovechó intensamente las redes sociales para movilizar votantes. Su administración dejó un precedente duradero en la política brasileña: la Reforma da Previdência de 2019 y algunas señales de apertura de mercado marcaron logros técnicos que fueron capitalizados por aliados políticos, pero su estilo de gobierno también institucionalizó ataques verbales a la prensa y a la Justicia, y normalizó el cuestionamiento del sistema electoral. El impacto ambiental y social fue tangible, con el debilitamiento de la fiscalización en la Amazonía y daños a la imagen internacional de Brasil frente a socios europeos y organismos multilaterales. Políticamente, su influencia se mantiene en el Partido Liberal, en redes de activismo digital y en fracciones militares y evangélicas del electorado; figuras como sus hijos y cuadros de su campaña continúan como herederos de su aparato. Los críticos señalan que su legado profundizó la polarización, erosionó la confianza democrática y provocó costos ambientales y sociales, aunque sus defensores valoran la agenda de seguridad y el discurso antiestablishment.

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