
Perfil político
Rafael López Aliaga
1961 - presente · Empresario y político, líder de Renovación Popular y exalcalde de Lima (2023-2025) · Perú · Certeza media
Empresario y político peruano, alcalde de Lima entre 2023 y octubre de 2025, cuando renunció para postular a la presidencia, conocido por su catolicismo integrista y sus posiciones ultraconservadoras. Candidato presidencial en 2021 y 2026 con el apodo de "Porky", mezcla un discurso ultraliberal económico con un conservadurismo social extremo; en la primera vuelta del 12 de abril de 2026 quedó tercero con cerca del 12% y no pasó al balotaje. Ganó un escaño en el Senado pero rechazó la credencial, que el JNE le retiró en julio de 2026, para volver a competir por la alcaldía de Lima en los comicios municipales de octubre. Su paso por el municipio quedó marcado por obras inconclusas, declaraciones incendiarias y una investigación por lavado de activos ligada al caso de la Caja Metropolitana.
¿Rafael López Aliaga es de izquierda o derecha?
Su postura en seguridad refuerza esa ubicación: privilegia el orden, la mano dura y el castigo por encima de una visión liberal de las libertades individuales. También muestra un nacionalismo cultural moderado, centrado en la defensa de valores tradicionales peruanos frente a influencias progresistas externas. En conjunto, López Aliaga representa una derecha conservadora, autoritaria en ciertos temas y abiertamente antagónica a la izquierda contemporánea.
Posición por eje político
-100 / +100Rafael López Aliaga se ubica en la derecha económica por su defensa abierta del libre mercado, la reducción del Estado y la privatización de empresas públicas, una línea que repitió en sus campañas presidenciales de 2021 y 2026 y en su gestión municipal. Como alcalde de Lima entre 2023 y octubre de 2025 promovió una agenda de obras y concesiones con fuerte protagonismo del sector privado, incluida la importación de trenes usados de Caltrain, cuyos pagos por unos 32,8 millones de soles quedaron cuestionados por la contradicción entre presentarlos como donación y liquidarlos como compra. Criticó con dureza los controles, subsidios y regulaciones que asocia con el intervencionismo estatal, aunque su discurso de orden fiscal convive con una deuda coactiva de su empresa Peruval con la Sunat superior a 12,9 millones de soles. Renunció al municipio para postular a la presidencia y quedó tercero en abril de 2026, dejando varias de sus promesas de eficiencia y modernización más en el plano discursivo que en el de la ejecución.
Rafael López Aliaga se ubica claramente en el campo conservador por su defensa insistente de posturas religiosas y morales tradicionales, con un discurso frontal contra el aborto, el enfoque de género y la ampliación de derechos para la población LGBT; en la campaña de 2026 sostuvo que el Estado no debe intervenir ni siquiera en casos de violación y que la decisión corresponde a la familia. Como alcalde de Lima hasta 2025 y como líder de Renovación Popular, ha sostenido un estilo de confrontación cultural que apela a valores católicos y al orden social clásico, con una agenda que busca limitar cambios progresistas en educación, familia y sexualidad. Esa línea le permitió consolidar apoyo entre sectores conservadores y llevar a su partido a una bancada propia en el Congreso elegido en 2026, aunque no le alcanzó para pasar al balotaje presidencial. Su trayectoria también acumula declaraciones polarizantes y una lógica de guerra cultural que profundiza la división social y mantiene una relación tensa con los enfoques de derechos humanos más amplios.
Rafael López Aliaga se ubica hacia el autoritarismo porque ha promovido una agenda de orden público y disciplina social con fuerte énfasis en la mano dura, desde su apoyo a medidas de choque contra la delincuencia hasta su respaldo a respuestas policiales más agresivas frente al crimen y la protesta. Como alcalde de Lima hasta octubre de 2025 impulsó discursos de confrontación con adversarios políticos, organizaciones de derechos humanos y sectores progresistas mientras intentaba presentarse como gestor técnico, con una administración criticada por decisiones improvisadas, anuncios grandilocuentes y una ejecución desigual. Tras quedar tercero en la primera vuelta de abril de 2026 desató una campaña contra la ONPE y su jefe, Piero Corvetto, que incluyó una amenaza de agresión sexual, un episodio que retrata su escasa tolerancia hacia las instituciones que le resultan adversas mejor que cualquier programa de gobierno. Su estilo combina moralismo conservador, centralización del mando y desprecio por la disidencia, rasgos que encajan con una preferencia por el control social antes que por la ampliación de libertades, aunque sin llegar a un autoritarismo pleno.
Rafael López Aliaga se ubica en una posición nacionalista moderada porque ha construido su perfil político desde un discurso de defensa del orden, la soberanía económica y los valores tradicionales peruanos, con una agenda partidaria centrada en la identidad nacional y el rechazo a élites consideradas cosmopolitas. Como alcalde de Lima hasta 2025 y como líder de Renovación Popular, ha impulsado mensajes contra la llamada ideología de género, la inmigración irregular y ciertas inversiones extranjeras, además de respaldar posiciones conservadoras que buscan reforzar una idea de nación culturalmente homogénea. A la vez, su trayectoria empresarial choca con esa retórica soberanista: la fiscalía lo investiga por lavado de activos en una trama de sociedades offshore reveladas por los Panama Papers y vinculada a contratos con la Caja Metropolitana, con un perjuicio reclamado de decenas de millones de soles. Su nacionalismo es más fuerte en el plano simbólico y moral que en un programa económico estatista, por eso queda más cerca del polo nacionalista que del globalista, pero sin llegar a un cierre soberanista extremo.
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